El secreto de la
calidad Toyota está en una facultad que Toyota da
a sus asociados: el poder de tomar decisiones sobre cómo
se deben fabricar los vehículos Toyota. La responsabilidad
máxima sobre la calidad está en manos de los
que realmente construyen el vehículo. Y no son sólo
responsables, sino capaces: pueden encontrar algún
defecto y saben cómo realizar las mejoras necesarias,
no sólo antes de que el vehículo salga de la
fábrica sino antes de que siquiera esté terminado.
Otros armadores confían en que los trabajadores
que aseguran la calidad del vehículo después
de que sale de la línea de ensamblaje localizarán
cualquier falla. Toyota reconoce la necesidad de esa revisión
y por eso también examina y prueba cada vehículo
terminados.
Pero también pensamos que limitarse a esa revisión
es retrógrada. ¿Qué ventaja tiene
ensamblar un auto antes de descubrir sus defectos? ¿Por
qué cubrirlos con tapicería y plástico,
por qué dejarlos oculto durante miles de kilómetros
de uso? ¿Por qué esperar a que el el consumidor
los descubra?
Cuando descubrimos una anomalía o defecto, en Toyota
detenemos la línea de ensamblaje hasta identificar
la causa. Cuando una fábrica es nueva, sabemos que
la línea se detendrá y arrancará de
nuevo muchas veces. Durante un tiempo. Después de
que los defectos iniciales se arreglaron, será muy
raro que vuelvan a aparecer. Desde hace 50 años
trabajamos así. ¿Y cuál es el resultado?
Nuestras líneas de ensamble casi nunca se detienen.
Gracias a que los asociados de Toyota tienen autoridad
en el proceso, tienen también un gran incentivo:
hacer las cosa bien, desde la primera vez. Son especialistas
en resolver problemas. Son gente con pensamiento emprendedor,
entrenados en una gran variedad de habilidades.
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