Kiichiro Toyoda recibió de su padre un gran reto: producir automóviles con el mismo éxito con el que aquél había fabricado telares. Los fondos para la compañía automotriz venían de la venta de patentes de un telar automático a una empresa americana.
Kiichiro aceptó el reto. Pero primero aplicó una idea que ahora es una tradición Toyota: ir a observar, o, en japonés, genchi genbutsu. Estudió a fondo las líneas de producción americanas y también los autos. En la fábrica de su padre, fundó el departamento de automóviles y ahí encontró formas de hacer la producción más precisa y eficiente.
En 1934, Kiichiro y su equipo terminaron el primer motor prototipo Toyoda. Para el 35, tenían su primer prototipo, el A1. Al año siguiente, deciden cambiar el nombre a Toyota; en japonés, se escribe con ocho signos reflejando buena fortuna. Pronto, el primer Toyota, modelo AA, sale a la calle y da principio a una historia de éxito.
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